En resumen: la rotura de ligamento cruzado en perros es una de las lesiones de rodilla más frecuentes y la principal causa de cojera crónica en las patas traseras. A diferencia de las personas, casi nunca se debe a un golpe puntual, sino a una degeneración progresiva del ligamento.La técnica de referencia para resolverla es la cirugía TPLO (osteotomía de nivelación de la meseta tibial), que devuelve la estabilidad a la articulación y permite al perro recuperar una vida normal. En Vetericlinic (Valencia) realizamos esta cirugía dentro de nuestra unidad de traumatología y ortopedia veterinaria.
Ves a tu perro levantarse del sofá y, de repente, cojea de una pata de atrás. Apoya solo la punta de los dedos, se sienta con la pata estirada hacia un lado y evita cargar el peso sobre ella. Es una escena que en Vetericlinic vemos casi a diario, y detrás de ella hay muy a menudo un mismo diagnóstico: la rotura de ligamento cruzado en perros. La buena noticia es que se trata de un problema bien conocido y, sobre todo, con una solución quirúrgica muy consolidada.
En este artículo te explicamos, sin tecnicismos innecesarios, qué es exactamente esta lesión, cómo se detecta y por qué la cirugía TPLO se ha convertido en la mejor opción para la mayoría de los perros.
¿Qué es la rotura de ligamento cruzado en perros?
Dentro de la rodilla de tu perro hay dos ligamentos que se cruzan en el centro de la articulación y la mantienen estable. El más importante y el que se lesiona en la inmensa mayoría de los casos es el ligamento cruzado craneal, el equivalente al ligamento cruzado anterior de las personas. Su función es evitar que la tibia se deslice hacia delante respecto al fémur cada vez que el perro apoya la pata.
Aquí aparece la primera gran diferencia con la lesión humana. En el perro, la parte superior de la tibia la llamada meseta tibial está inclinada. Cada vez que el animal carga el peso, esa inclinación genera un empuje que tiende a desplazar la tibia hacia delante, y es precisamente el ligamento cruzado craneal quien frena ese movimiento una y otra vez, paso tras paso. Con el tiempo, esa exigencia continua termina pasando factura.
¿Por qué se rompe el ligamento cruzado en los perros?
Al contrario de lo que mucha gente imagina, la rotura de ligamento cruzado en perros rara vez es fruto de un mal salto o un accidente aislado. En la mayoría de los casos es el final de un proceso lento de degeneración: el ligamento se va debilitando durante meses hasta que, un día cualquiera, se rompe parcial o totalmente con un gesto tan normal como bajar del coche.
Hay varios factores que aumentan el riesgo: el sobrepeso, que multiplica la carga sobre la rodilla; la edad; ciertas razas de tamaño medio y grande con predisposición; y la conformación individual de cada articulación. A veces esta lesión coincide con otros problemas ortopédicos de base, como la displasia de cadera en perros.
Y conviene conocer un dato desde el principio: en una proporción considerable de perros que sufren esta lesión en una rodilla, la otra acaba afectándose también con el tiempo, porque la causa de fondo suele ser común a ambas patas. Vigilar el peso y la actividad del perro es, por eso, una de las mejores medidas preventivas.
¿Cuáles son los síntomas de la rotura de ligamento cruzado en el perro?
La forma de manifestarse depende de si el ligamento se ha roto de golpe o poco a poco, pero hay señales que se repiten:
- Cojera repentina en una pata trasera, muchas veces después del ejercicio.
- El perro se sienta con la pata afectada estirada hacia fuera, en lugar de doblarla bajo el cuerpo (el llamado «signo de la silla»).
- Hinchazón y dolor en la cara interna de la rodilla.
- En roturas parciales, una cojera intermitente que mejora con el reposo y reaparece con la actividad.
- Con el paso de las semanas, pérdida de masa muscular en el muslo de esa pata.
Si tu perro cojea de forma persistente, no lo dejes pasar: cuanto antes se valore, mejor será el pronóstico. Puedes leer más sobre las distintas causas en nuestra guía sobre por qué mi perro cojea.
¿Cómo se diagnostica la rotura de ligamento cruzado en perros?
El diagnóstico empieza por una exploración cuidadosa. El traumatólogo veterinario observa cómo camina el perro y después explora la rodilla en busca de dos signos clave: el «movimiento de cajón» (poder desplazar la tibia hacia delante respecto al fémur) y la prueba de compresión tibial. Como ambas maniobras resultan molestas y el perro tiende a tensar la musculatura de forma refleja, con frecuencia es necesario sedarlo para explorar la articulación con fiabilidad.
A esto se suman las radiografías, que ayudan a valorar el grado de artrosis asociada, descartar otras lesiones y planificar la cirugía. Asociaciones veterinarias de referencia como AVEPA insisten en que un diagnóstico y un tratamiento tempranos son determinantes en el pronóstico de estas lesiones.

¿En qué consiste la cirugía TPLO para la rotura de ligamento cruzado en perros?
Aquí está la clave de por qué esta técnica ha transformado el pronóstico de la lesión. La TPLO osteotomía de nivelación de la meseta tibial no intenta sustituir el ligamento roto, sino resolver el problema desde su raíz biomecánica. El cirujano realiza un corte preciso en la parte alta de la tibia y rota ese fragmento para nivelar la inclinación de la meseta tibial. Una vez nivelada, desaparece el empuje que hacía deslizar la tibia hacia delante, de modo que la rodilla queda estable al apoyar el peso aunque ya no cuente con el ligamento cruzado craneal.
El hueso se fija en su nueva posición con una placa y unos tornillos específicos que, en la mayoría de los casos, permanecen de por vida sin causar molestias. El resultado es una articulación que vuelve a funcionar de forma dinámica y estable.
Por eso la TPLO se considera la opción de elección en perros de tamaño medio y grande, en animales activos y en los casos en los que se busca la recuperación funcional más completa. Existen otras técnicas quirúrgicas, y no todas las rodillas necesitan lo mismo: será el especialista quien recomiende la más adecuada tras valorar a tu perro. Si quieres ver cómo abordamos otras cirugías articulares, puedes consultar también nuestra información sobre la prótesis de cadera en perros prótesis de cadera en perros.
¿Cómo es la recuperación tras una cirugía TPLO?
Una cirugía bien hecha es solo la mitad del camino; la otra mitad es el postoperatorio. La recuperación de una TPLO es progresiva y se apoya en una idea sencilla: reposo controlado al principio y aumento muy gradual de la actividad después.
Durante las primeras semanas, el perro debe permanecer tranquilo, con la actividad limitada a paseos cortos con correa para hacer sus necesidades, evitando saltos, carreras y escaleras. Es fundamental que lleve el collar isabelino para no lamerse la herida y que se revise la incisión a diario. A partir de ahí, y siempre siguiendo las pautas del cirujano, se van introduciendo paseos algo más largos y ejercicios suaves de fisioterapia que ayudan a recuperar la musculatura.
Alrededor de las ocho semanas se realiza una radiografía de control para comprobar cómo está consolidando el hueso. Si la curación es buena, la actividad se va normalizando de forma escalonada hasta que el perro vuelve a hacer su vida habitual. Con un tratamiento adecuado y unos cuidados posteriores correctos, el pronóstico es muy favorable y la mayoría de los perros recuperan una excelente calidad de vida. Cada animal tiene su ritmo, así que conviene no adelantar etapas.
La experiencia del Dr. Cañadillas en cirugía TPLO
El Dr. Antonio Cañadillas lleva más de 10 años dedicado a la traumatología y ortopedia veterinaria, con especial foco en la cirugía de rodilla. En este tiempo ha realizado un elevado número de cirugías TPLO en perros de todos los tamaños, lo que le ha permitido afinar tanto la técnica quirúrgica como el seguimiento posterior, la parte que marca la diferencia en la recuperación.
Su enfoque combina un diagnóstico riguroso explorando cada rodilla con detalle antes de decidir con un acompañamiento cercano durante todo el postoperatorio, para que cada perro recupere la movilidad con las máximas garantías. Esta experiencia acumulada es la que permite ofrecer, en Vetericlinic, una solución consolidada para la rotura de ligamento cruzado en perros.
Preguntas frecuentes sobre la rotura de ligamento cruzado en perros
¿Se puede curar la rotura de ligamento cruzado sin cirugía?
En perros muy pequeños o en casos concretos puede plantearse un tratamiento conservador con reposo, control del peso y rehabilitación. Sin embargo, en la mayoría de los perros sobre todo los de tamaño medio y grande la cirugía ofrece resultados claramente superiores y una recuperación más completa.
¿Cuánto tarda un perro en recuperarse de una TPLO?
La consolidación del hueso suele comprobarse hacia las ocho semanas, y la vuelta a la actividad normal se produce de forma progresiva en los meses siguientes. El ritmo exacto depende de cada perro y de que se respeten las pautas de reposo.
¿Podrá mi perro volver a correr y jugar?
Sí. El objetivo de la TPLO es precisamente devolver la función completa de la rodilla. La gran mayoría de los perros vuelven a correr, saltar y jugar con normalidad una vez finalizada la recuperación.
¿Es necesario retirar la placa más adelante?
Por lo general no. La placa y los tornillos se diseñan para permanecer de por vida y solo se retiran en los raros casos en que llegan a dar algún problema.
¿Si se ha roto un ligamento, se romperá el de la otra rodilla?
Existe un riesgo real de que la otra rodilla acabe afectándose, ya que la causa de fondo suele ser común. Por eso es importante mantener un peso adecuado y revisar al perro periódicamente.
En Vetericlinic contamos con una unidad de traumatología y ortopedia veterinaria dedicada a resolver este tipo de lesiones con las técnicas más avanzadas. Atendemos a perros de Valencia y de toda su área de influencia incluidas Alicante, Castellón, Albacete, Teruel y Cuenca que necesitan una valoración especializada de la rodilla. Si tu perro cojea o sospechas que puede tener una rotura de ligamento cruzado, pide cita con nuestro equipo: una valoración temprana es la mejor forma de asegurar la mejor recuperación posible.